
Estos últimos catorce meses están siendo un período lleno de dificultades inéditas en nuestras vidas.
Nuestras empresas, nuestros equipos se han visto obligados a reformular la manera de cómo gestionar nuestros negocios, a hacer cambios e innovaciones, a interactuar más con sus componentes y valorar cómo enfocar su tiempo y prioridades.
Para algunas empresas ha sido un período de crecimiento y de aprovechamiento de oportunidades; otras se han visto obligados a reinventar sus negocios para preservar a sus clientes y reorientar su modelo de negocio.
En todo caso, estas circunstancias que estamos viviendo son un extraordinario bagaje que, necesariamente, nos enseña a valorar aspectos que no habíamos concebido anteriormente y, de ello, extraer conclusiones que, como empresarios, debemos considerar de manera inmediata y a partir de ya:
- En las crisis se encuentran oportunidades. Se han ideado formas creativas para poder dar servicio y mantener a nuestros clientes. Hemos priorizado modelos de asistencia en la distancia por medio de la tecnología, ahorrando gastos generales y recursos, ofreciendo servicios sin la necesidad de contacto físico directo, lo que permite darnos cuenta y poner en valor que nuestros negocios son más expandibles a nuevos mercados de lo que creíamos.
- Se ha incrementado la profundidad estratégica. Nos hemos visto en la necesidad de capacitar a nuestros equipos para seguir funcionando en casos absolutamente inesperados. El anterior concepto de “emergencia” cobra una nueva dimensión, mucho más real y encajable y menos sorprendente. Los equipos nos hemos formado para pensar en previsiones y alternativas.
- Valoración de la rentabilidad real de nuestros clientes y mejor control presupuestario. Para poder rentabilizar nuestros negocios, hemos tenido que ser más analíticos en la gestión de nuestras cuentas de resultados. La facturación, como tal, no es un valor en sí mismo, Hemos avanzado en la valoración de la rentabilidad por cliente y enfocando la gestión en la mejora de márgenes, y en el análisis más exhaustivo de los gastos y las inversiones, decidiendo así, aquello que es indispensable y lo que es prescindible.
- Mayor y mejor aprovechamiento los medios y las tecnologías. Las reuniones presenciales son ya poco representativas. Casi inexistentes. Canales como Zoom, Teams o simples videollamadas desde el teléfono móvil son excelentes medios de comunicación eficaces e inmediatos.
Muchas empresas han implementado softwares de gestión de proyectos y entornos de digitalización y, las que ya lo habíamos hecho, hemos visto su real utilidad, habiendo encontrado así el retorno a la inversión realizada en el pasado en forma de mayor eficacia y mejora de la comunicación con nuestros clientes en momentos de restricciones y, muy probablemente, ya en adelante.
- Cómo conciliar la vida laboral y la personal. Hemos aprendido a ser aún más flexibles y comprensivos con los problemas y situaciones de las personas que configuran nuestros equipos adaptando los medios y entornos a las circunstancias personales, obteniendo una mayor eficiencia en la gestión y, también, eficacia en los resultados.
- Centrarse en lo verdaderamente importante: las personas. Los momentos de dificultad están aflorando una, aún, mejor relación con nuestros clientes y equipos. En los momentos de dificultad el apoyo de las organizaciones, de los equipos estrechan lazos y abren la relación mercantil a una nueva dimensión que, esperemos, nos ayude a continuar nuestros negocios con mayor y mejor armonía, fomentando una buena relación entre las personas.
Son aspectos sobre los que, por cambiantes y súbitos en nuestras vidas, he creído conveniente reflexionar.
En Helping estamos a tu disposición para darte soporte en la gestión de tu negocio, a tu equipo y entorno, donde lo consideres conveniente y acompañándote en la gestión que requiera cada situación.
Joaquín Alarcón
Helping Asesoría Integral de Negocio
Director - Fundador

